La noche gobierna mi sombra.
Ya no respiro los perfumes de los campos.
Cadente melancolía,
Materia inexorable de los cuerpos.
Juventud, silencio, sudor.
El alba transgredida con tu recuerdo.
resplandece en mi alma.
Amor, te pondré
anillos en los dedos,
te cubriré la faz con las nubes agitadas
de mi pensamiento;
mientras el viento amaina mis venas.
En mi mente guardas un espacio sublime…
¡Ah! Una lira en mis manos;
el mar que ya vuela.
La noche gobierna mi sombra.
No sé cuando será de día
y no sé cuando mi corazón dejará de latir;
recuérdame: la muerte espera
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